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El problema de la troncalidad en la especialidad de psiquiatría

El problema de la troncalidad en la especialidad de psiquiatría

Como es de sobra conocido existe un gran debate en el mundo médico de nuestro país respecto a la reforma del programa de formación MIR. Después de llevar casi 40 años con unos resultados muy buenos, se busca reformar el sistema MIR introduciendo un concepto nuevo: la troncalidad. En principio, la idea puede parecer buena. Es evidente que hay grandes tareas dentro de las especialidades médicas que tienen un origen común, así nos encontramos un conjunto de especialidades quirúrgicas, otras más cercanas a la medicina interna, así como otras relacionadas con las técnicas de imagen y laboratorio. En esta línea, un grupo de expertos convocados por el ministerio de sanidad han elaborado un documento en el que proponen la creación de cuatro grandes «troncos» dentro de las especialidades.

De este modo habría cuatro troncos: uno de especialidades médicas, otro de especialidades quirúrgicas, un tercero de especialidades relacionadas con las técnicas de imagen, y otro relacionado con las técnicas de laboratorio. A diferencia de como ocurre hasta ahora, los médicos recién terminados en su carrera entrarían en un programa de formación, no de una especialidad sino de uno de estos troncos. Esto tiene una lógica evidente, ya que muchos médicos jóvenes toman al principio de su formación una decisión trascendental en su vida profesional: eligen especialidad. Con él sistema que se pretende implantar, el médico que inicia su de información no tenga elegir entre todas las especialidades sino entre uno de los cuatro troncos. De este modo, la decisión está en elegir entre médica, quirúrgica, de imagen, o laboratorio. Una vez dentro del tronco el médico residente realizaría dos años de formación en un hospital acreditado. Al terminar este periodo, el médico en formación tendría que realizar un nuevo examen con el fin de determinar en cuál de las especialidades del tronco en el que está continúa formándose.

Según el borrador del que hemos tenido conocimiento, el médico residente tendría que hacer un concurso-oposición interno dentro de su propio hospital, ya que sólo podría acceder a puestos de formación del centro donde han realizado los dos años de formación del tronco. Queda aún por definir cuánta ponderación se dará al resultado del primer y del segundo examen para ordenar a todos los candidatos.

Existe en este momento una gran controversia respecto a si esta modificación del MIR es la adecuada. Por ejemplo, se han producido críticas desde la oftalmología. Médicos relevantes de esta especialidad argumentan que gran parte del periodo de formación dentro del tronco quirúrgico va a ser, prácticamente, una pérdida de tiempo respecto a la formación en oftalmología. ¿Es verdaderamente relevante que el futuro oftalmólogo aprenda a operar una apendicitis, o realizar determinadas intervenciones traumatológicas, cuando no le van a servir para nada respecto a ser un buen oftalmólogo?

La psiquiatría se encuentra en nuestro país con un desafío importante. En los últimos años ha surgido un movimiento por parte de diferentes asociaciones profesionales y de familiares de pacientes que han venido reivindicando la creación de la especialidad de psiquiatría infantil. Esta ha sido reivindicación clásica, especialmente desde dentro de la propia psiquiatría, que siempre se vio frenada a nivel administrativo. Los diferentes intentos para la creación de una sub-especialidad, o de un área de capacitación específica chocaban con frecuencia con la Comisión Nacional de la Especialidad de Pediatría que, tradicionalmente, defendía al máximo su ámbito de actuación entre el que incluía los trastornos mentales infantiles. Ha habido siempre propuestas desde la psiquiatría que siempre han sido rechazadas porque imponían a los pediatras la exigencia de, para ser llamados psiquiatras infantiles, tener determinados años de formación psiquiátrica.

Esta situación de bloqueo institucional se ha roto debido a las presiones de diversos colectivos y asociaciones ante el ministerio. Sin embargo, la propuesta que ha realizado del gobierno ha sido la de crear una nueva especialidad que no dependa ni de la psiquiatría, ni de la pediatría. Hace unos meses el Ministerio de Sanidad lanzó su propuesta de crear dos nuevas especialidades médicas: psiquiatría infantil y medicina de urgencias. Como era de esperar esto produjo un importante debate. La Sociedad Española de Medicina Interna se mostró abiertamente crítica y consideró que la creación de la especialidad de urgencias era innecesaria. Sin embargo, y sorprendentemente, la Sociedad Española de Psiquiatría se mostró favorable. Sus responsables declararon que no les preocupaba el hecho de que fuera una nueva especialidad, totalmente independiente de la psiquiatría. Y también argumentaron que ambas iban a tener un mismo tronco, con lo cual compartirían un porcentaje importante de la formación.

Sin embargo, a la vista de él proyecto de troncalidad que ha propuesto el ministerio existen serias dudas de que psiquiatría y psiquiatría infantil vayan a poder tener un tronco común. Tanto la una como la otra, en principio, estarían incluidas dentro del tronco de medicina, donde apenas formación en psiquiatría. Y una vez que se pase a la segunda fase, cada una «tirara por su lado», por lo que el único periodo de tiempo de formación que van a compartir nada tendrá que ver con la clínica de las enfermedades mentales.

El nacimiento de la especialidad de psiquiatría infantil, la relación de ésta respecto a la psiquiatría, y la ubicación de ambas dentro del nuevo modelo de troncalidad va a suponer importantes desafío a los líderes de la psiquiatría española. En estos momentos está en juego porcentaje importante del protagonismo de la psiquiatría general en el ámbito de la medicina. Independientemente de que la especialidad de psiquiatría infantil esté totalmente separada de la psiquiatría general que en algunos países, nos parece que esta separación es un error. Si el diseño continúa como hasta ahora dentro de unos años tendremos en España psiquiatras infantiles que no tendrán ninguna formación sobre trastornos mentales de los adultos. Esto va a suponer un gran empobrecimiento y pérdida de habilidades clínicas respecto a otros psiquiatras infantiles que si conocen la patología mental de los adultos.

La creación de la especialidad de psiquiatría infantil tal y como está en este momento ya supone un fracaso de la psiquiatría general en España. El modelo que se ha impuesto procede de la pediatría. De hecho el argumento más utilizado por los colectivos que han presionado al ministerio ha sido la analogía de la relación entre medicina interna y pediatría. Han argumentado que la relación que tiene que haber entre la psiquiatría infantil y la psiquiatría general es la misma que existe entre la pediatría y la medicina interna, es decir dos compartimentos estancos completamente separados y diferenciados. Y esto es lo que se pretende en el grupo de trabajo para la creación de la especialidad de psiquiatría infantil.

Recuerdo haber hablado con colegas de diferentes países del ámbito anglosajón, explicándoles esta situación, y se quedaban perplejos. Para ellos resultaba inconcebible que los psiquiatras infantiles no hayan pasado por un período de formación en psiquiatría general. Yo estoy totalmente de acuerdo con ellos, sin embargo soy muy pesimista respecto a poder solucionar este problema. Creo que la psiquiatría española no ha sabido convencer a las autoridades y a un ministerio muy sensible a las presiones de diferentes colectivos.

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